19
Andando y Tinta ladraron la bienvenida. Supongo que vendrán a dormir, dijo Francisco en cuanto los vio llegar.
-‘Adelante Adelante Buenos días’, dijo Pequeño Mago imitando el tono del Altísimo. ‘No se pierdan la fiesta de esta pequeña cabaña’.
-¿Qué encontraron ?
-Al Altísimo. Nos recomendó a Sueña de Tulc.
-¿Les recomendó a Sueña de Tulc ?, preguntó Francisco asombrado.
-¿La conoces ?, preguntó a su vez Primero.
-¡Cómo no ! Es una amiga.
-Tiene un baúl llenito de pequeñas noticias en bruto, pequeñas ediciones y videos como ese tuyo, comentó la prima.
-Del que yo guardo hice una copia para ella. Es la secretaria de la biblioteca.
-¿De la del baúl ?
-También de la del baúl, respondió Francisco. Delante de la gran biblioteca hay un hermoso y florido jardín.
-Lo vimos.
-Y detrás de la gran biblioteca hay una huerta, continuó Francisco.
-Llenita de pequeñas verduras de las más variadas formas y colores, pensó Primero en voz alta.
-Las verduras bien podrían ser de tamaño natural..., supuso la prima en voz alta.
-Por supuesto, dijo Francisco y se río. Yo ayudo a Sueña de Tulc a cuidar el jardín y ella comparte su huerta. Es de ahí de donde traigo la verdura. Cómo voy dejando parte por el camino, cuando falta salgo a buscar por ahí.
-Parece que 70 de los 100 habitantes de Globs no saben leer, dijo la prima que aún no podía creerlo.
-No han podido aprender, respondió Francisco, la mitad de los habitantes son pobres, no consiguen suficientes globs para cambiar por aquello que necesitan para vivir y la mayoría son niños. Muchos mueren de hambre.
-Globs es un lugar muy poco cariñoso, dijo la prima, con ganas de ponerse a girar.
-Hay mucha gente cariñosa en Globs pero algo no funciona.
-Eso es lo que te superexplica el superespecialista, agregó la prima haciendo morisquetas.
-Vayan a dormir, propuso Francisco.
-Aún no encontramos el cuento, dijo Luna. Pero lo vamos a encontrar. Dice el Altísimo que es imposible que lo hayan robado.
-Tan imposible no será puesto que el cuento no está. Cazador tampoco ha dormido aquí, agregó Francisco, y volvió a sugerirles que se fueran a dormir.
Y fueron nomás. Se acostaron junto a los cachorros. Antes dejaron un montoncito de hojas y la lapicera de Primero en el lugar donde estaba plantado el original de la regla nueva.
Dado que no sabían lo que ocurriría a continuación, consideraron que no había razón alguna para no seguir esperando lo mejor.
Durmieron una larga siesta. Francisco los despertó al atardecer. Se sentaron en ronda a contarse los sueños. Casi todos habían soñado que encontraban el cuento.
-Soñé que nos metíamos todos en la película, dijo Pequeño Mago. Yo iba vestido con esa ropa que llevan los magos en los cuentos, Luna iba vestida de luna verdadera, era muy bello ver como brillaba. Pao lucía un traje serio de colores calmos, Primero un gorro con pompón, y la prima un hermoso vestido rosado del siglo pasado.
-¡Ay, qué bonitos estaríamos !, suspiró la prima.
-¡Más que bonitos ! Si quieres lo dibujo. ¿Dónde están las hojas blancas ?
-Dónde las hemos dejado. Junto a la lapicera de Primero, dijo Luna. Y fue a buscarlas.
Volvió sin las hojas por no despertar a Cazador que por fin había vuelto y dormía sobre ellas.
-El gato está tan plácidamente dormido que no quise despertarlo. Tiene una florcita blanca pegada en la cara.
-Nos vamos, dijo la prima.
-Prima, quédate un poco tranquila, dijo Primero, que no se había despertado de buen humor.
-¿Acaso no has oído lo del gato ?
-El gato duerme tranquilo con una florcita blanca... ¿Te acercaste bien a Cazador ?, preguntó Primero a Luna.
¡Muuuuiauuuuú !, saludó el gato.
El primo fue a verlo y volvió con un nuevo cartelito : ¡LEA HOMBRE !
Lo abrió y leyó para todos : “Y colorado y colorín este cuento no tiene FIN”
-Oye prima, dijo Pao con mucho cariño, no me parece que cada vez que Cazador aparezca con un papelito en el bigote tengamos que salir corriendo hacia las calles rumbo al centro.
-Corriendo no, Pao, pero podemos ir caminando, respondió la prima que ya se había colgado la mochila.
-Luego del segundo acertijo, salimos y no sirvió para nada. Buscamos al Altísimo que nos habló hasta aburrirnos. Fuimos a lo de Tulc y nada podía hacer por nosotros.
-Oye Pao, a veces no vemos enseguida los resultados de lo que hacemos. Pero eso no quiere decir que no los haya, dijo la prima. Y se fue.
Pasó junto a Francisco y le dio un beso de pájaro, tomando en cuenta lo bien que él se entendía con los pájaros.
-Yo también te quiero primilla, dijo Francisco, que además de entenderse con los pájaros se entendía muy bien con la prima.
-Si me necesitas aquí estoy, afirmó Luna.
-Por supuesto, Lunulia, ya lo sé, dijo la prima, que reconocía la lealtad de Luna.
-¡Espera !, gritó Primero. Y se fue con ella.
-¡Toda la suerte !, exclamó Pao. Esperaremos haciendo sopa.
lunes, 22 de octubre de 2007
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