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GLOBS Y GLOBS PRODUCCIONES PRESENTA
“LA GRAN FIESTA”
Así comenzaba la película. Hermosos parques y jardines, las calles de Globs repletas de carteles luminosos, todo visto de arriba como desde un avión. Precioso. Una casa grandísima, también preciosa, con mucha gente celebrando ‘el día globsiano de la alegría’.
-¡Caril !, exclamó Primero, cuando apareció en la pantalla el equipo completo del Baile de Globs, con la muchachita al frente.
Francisco estaba de pie revisando el archivo.
-¿No vas a ver la película, Francis ?, preguntó la prima.
-¡Muiaauuuuú !, dijo Cazador al mismo tiempo y tapando la voz de la prima.
Ella no supo bien porqué pero continuó con voz bajita.
-Está buscando un pañuelo, pensó en voz alta, mientras Francisco metía la mano en el bolsillo.
El sacó un cuadradito negro, pequeño como un caramelo, y cambió el video que había colocado antes en el aparato, por el cuadradito negro.
-¿Qué haces ?, preguntó Primero sorprendido.
-¡Muuiiiauuú !, exclamó Cazador.
Francisco respondió en voz muy bajita :
-Para que una película se guarde en el archivo tiene que tener un tamaño normal. Es decisión del Altísimo. Dice que no vale la pena guardar algo que se perdería fácilmente por su pequeño tamaño.
-¿De dónde la sacaste ?, preguntó la prima.
-Del bolsillo, sonrió Francisco. Bueno..., me la dejó hace tiempo una muchacha y desde
entonces la guardo.
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“la gran fiesta”
-¡Es la misma película !, protestó la prima. Si hubieras dejado la anterior ya sabríamos de qué se trata.
-Es distinta. Muestra el Juego de Globs con torta y con piñata de un modo muy especial.
Apareció un salón grande muy bonito en cuyo centro había una mesa que sostenía una inmensa torta, como de merengue o algo así. Al costado colgaba del techo una gran bolsa.
-¡La piñata !, dijo la prima. Esta vez sí : seguro que es un cumpleaños.
-Es una reunión de fin de semana completo sólo para jugar. Y no es ninguna piñata, es una bolsa de globs, respondió Francisco.
Quienes llegaron antes a la cita entendían mejor como conseguir globs. Se sentaron y propusieron a los otros : -Repartimos las tareas, vamos jugando, y luego cambiamos los globs que obtenemos por porciones de torta.
¡Muy bueno !, exclamaron casi todos mirando el merengue. Y estaban todos contentos.
Sacaron varias tareas de la caja : ir a buscar material para hacer instrumentos como cañas de pescar globs de la bolsa, construir los instrumentos, distribuirlos entre los participantes, traer los platos a la mesa, lavarlos mientras se fueran utilizando, estudiar mejores jugadas para obtener mayor número de globs, acercar sillas por si algunos querían jugar parados en ellas, asistir a quienes se cayeran o tuvieren cualquier inconveniente, etcétera y demás.
Todo lo demás que se pueda inventar.
A todas las tareas les correspondía un número de globs que recibían los jugadores oportunamente. Quienes repartían las tareas recibían globs por esto y también recibían globs de quienes se las solicitaban. Que eran todos, por supuesto.
Al cabo de un rato se había armado flor de lío.
Quienes desarrollaban ciertas tareas especiales y los repartidores poseían enormes cantidades de globs y muchísimas más porciones de torta de las que podrían comer aunque el juego durara cientos de años.
Otros tenían unas cuantas, otros unas, otros una, otros media, otros pedacitos todavía más chiquitos, y otros, que se habían quedado sin tarea en el reparto, no tenían ni globs ni porciones ni nada y eran los que juntaban miguitas.
Un rato más y el lío era todavía más grande : poquitos comían torta y guardaban todo lo que les sobraba de globs y de torta en bandejas debajo de las sillas, otros comían su porción
sentados por ahí, otros que tenían sólo una mitad reclamaban la otra, y gran cantidad de jugadores buscaban miguitas en el suelo.
-¡Espera !, dijo Primero, ¿esto es lo que ocurre en el Juego de Globs ?
-Esto es una película, respondió Francisco.
-Es demasiado lío, continuó Primero, rascándose la cabeza. Nosotros somos quienes escribimos el cuento, entonces podemos inventar que nos metemos dentro de la película.
Decidieron que iba a ser fácil entrar en la película y entonces fue muy fácil.
¡Plitsz ! y estaban en la película.
Francisco, que no los quiso dejar solos, se metió con ellos. Atrás marcharon Andando y Tinta, la perrita castaña.
El gato cazador no se movió de al lado de la puerta.
martes 23 de octubre de 2007
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