11
Durmieron todos en la cabaña. Apenas amaneció Primero se levantó y se
aprontó para salir.
-¿Adónde vas tan apurado ? preguntó la prima.
Pero no tuvo respuesta.
Primero se alejaba por el camino. La prima lo alcanzó junto a un arbusto y allí mismo
le vio la cara de malhumorado.
-Este..., dijo la prima, que le conocía esa cara. ¿Qué te pasa ?
No tuvo respuesta.
-Esteee..., intentó nuevamente.
-Nada, no preguntes, ya sabes que no doy más de mí.
-Ah, claro, claro, susurró la prima con cara de “a mi no me importa”. Y pensó : “eso dice siempre cuando está de malhumor, pero si diera más no sé que mas daría, siempre juega conmigo, se alegra si estoy contenta y me acompaña (o me deja sola, según...) cuando estoy triste o cuando me preocupo. Le ha dado por cantar cuando giro. Saca poemas de la manga si me duele algo, nunca habla mal de mí, no cuenta mis secretos, y sabe que lo quiero”
-Si, claro, claro, volvió a decir la prima. Y lo dejó partir.
-¡Prima !, llamó Luna desde la cabaña.
-Lunulia, buenos días.
-Veo que Primero ya salió para el Baile.
-¿El Baile ?, preguntó la prima asombrada.
-Sí, anoche me contó que Caril los había invitado...
-¡Cierto ! Es que estaba malhumorado y no quiso hablar conmigo. ¿Qué tienes pensado hacer ?
-Vamos contigo.
-¿Conmigo ? ¿Adónde ?
-Al Baile.
Y se fueron. Luna, la prima, Pao, y Pequeño Mago.
Francisco se quedó con Andando, Andando con Tinta, y Tinta con Negra, Los Manchados, Blanco y La Castaña.
Muuuuuiauuuú, dijo el gato Cazador. Y se fue a cazar como todas las mañanas.
Cuando llegaron a la plaza Primero apenas bailaba y conservaba igualita la cara de malhumor. Buscaron su mochila y dejaron las suyas al costado. Se metieron en el Baile.
“Ay qué bueno
ay qué tierno
qué bonito
que es vivir en Globs
etcétera y pin pan pon”
cantaban todos (menos Primero) junto a Caril.
-Brazos arriba, brazos abajo, subo una pierna, giro al costado, decía Caril, organizando el baile.
-Qué manera de revolotear las pestañas, dijo Luna, se le van a enganchar.
La prima se rió. Pao se acercó a Primero y Pequeño Mago se paró disimuladamente detrás de Caril.
“Ay qué bueno...”, continuaba Caril.
-Baldrabaldrún, dijo Pequeño Mago con voz de asustar, haciendo gestos como espantando el viento.
Caril se dio vuelta : Pequeño Mago, ya te he dicho que no vengas a molestar...
-Molestaré, molestarás, molestarán, cantó Maguito, saltando muy gracioso.
Brazos arriba, brazos abajo..., continuó Caril, levantando la voz e intentando no oírlo.
La plaza era muy hermosa, con gran variedad de árboles y flores y una pequeña fuente donde Francisco se reunía con los pájaros todas las tardes.
-Los pájaros llegan a la fuente todas las tardes a la misma hora, comentó la prima.
-Están nerviosos, respondió Luna, se complicaron algunas cosas.
-En Globs todo se complica, dijo la prima, se ponen nerviosos hasta los pájaros.
-Hay tanto lío que Globs se está calentando.
-¿Calentaaaaaando ?
-Sí, de a poquito, continuó Luna. Algunas especies de animales ya no se ven en ninguna parte de Globs, cortan demasiados árboles...
-¿Y los pájaros nerviosos ?, preguntó la prima.
-Bastante bien, gracias, aunque el aire no está limpio. Ellos le traen información a Francisco, él ama y cuida la naturaleza.
-Mucho quizás no pueda hacer..., dijo la prima.
-Quién sabe..., respondió Luna.
“Ay qué tierno
ay qué bueno...”
-¡Todavía !, exclamó la prima.
-Ahora nomás comienzan a dar vueltas por la plaza y enseguida terminan.
Primero apenas se movía y no cantaba pero había perdido la expresión de malhumor. Miraba a Caril que le hacía guiñadas todo el tiempo.
Pao se había acercado a Pequeño Mago y se lo había llevado lejos de la profesora para que no siguiera haciéndole “Baldrabaldrún” y el resto de sus monerías. Le parecían muy divertidas pero no tenía ninguna gana de ver enojada a Caril.
Tal como había dicho Luna, cuando la música de fondo sonó mas fuerte, la profesora invitó a dar vueltas por la plaza.
“Ay qué bueno
dando vueltas
y más vueltas
nos saludamos
nos sonreímos
nos acercamos
nos alejamos...”
-Qué terminen y nos vamos, dijo la prima aburrida. Buscó a Primero pero no lo encontró.
Tampoco vio a Caril por ningún lado. Era un lío de gente dando vueltas por la plaza.
Se acercaron Pao y Pequeño Mago. “Baldrabaldrún”, dijo la prima, como espantando el viento con las manos. Maguito la acompaño contento de tener una socia.
Apareció Primero y detrás llegó Caril.
-¡Espera Primero ! Te estaba buscando
-Me has encontrado, respondió el primo.
-Fui muy feliz por tenerte en el Baile aunque no te he visto bailar.
-Otra vez revoloteando las pestañas..., dijo Luna en voz bajita.
-Mañana volverás y bailarás un poco más, siguió Caril, ya lo verás.
-Baldrabaldrás, interrumpió Pequeño Mago
-Ya te dije... Caril iba a continuar pero Maguito se fue haciendo esos gestos suyos como de espantar el viento.
La prima y Luna se rieron y se fueron con él. Pao iba más adelante en busca de las mochilas.
-Hasta mañanita Primerito, dijo Caril, acariciándole la mejilla.
-Lo mismo digo, alcanzó a decir Primero, nuevamente ruborizado.
Y partió tras sus compañeros.
Tomaban un pequeño desayuno que había preparado Pao. El primo se les sumó.
-Se me rompió una correa de la mochila, advirtió la prima.
-No es nada, dijo Luna, sacando un frasco de goma de pegar. Te la arreglo y te enseño para la próxima vez.
-Gracias Lunulia, dijo la prima, encantada con que la niña arreglara mochilas y además le enseñara.
-Por nada, dijo Luna, que además de acompañar perras en el parto se especializaba en arreglar todo tipo de mochilas, carteras, zapatos, cinturones, y muchas cosas más.
martes, 23 de octubre de 2007
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