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-¡Qué ojos tan hermosos que tiene ! ¿No te parece, prima ?
-Hermosísimos, respondió la prima, mirándose en un espejo que había sacado volando de su mochila .“Espejito, espejito, ¿quien es la más hermosa del reino ?”
-“Blancanieeeeeves”, dijeron a dúo, muertos de la risa.
-Deseo que se unan al grupo de bailarines, invitó Caril, sin sacarle los ojos de encima a Primero.
-Habitualmente no bailo, respondió Primero, un poco asustado sin saber porqué.
-Ahora bailarás, te va a gustar, sólo tienes que traer ropa cómoda...
-No tengo otra ropa que la que ves. Vine por un rato para escribir un cuento y si aun estoy aquí es porque se me complicó.
-Parece que en Globs todo se complica, interrumpió la prima.
-No, no es así, tienen que unirse al baile, se sentirán mucho mejor, podrán adelgazar...
-Si Francisco adelgaza más desaparece, respondió la prima, que no lo veía por ninguna parte. ¡Francisco !
-Aquí estoy primilla, dijo Francisco muy serio, cargando unas bolsas.
La prima lo fue a buscar y se fueron con Andando a caminar por la plaza.
-Primero : te espero mañana por la mañana, con tus amigos. Estoy muy contenta de haberte encontrado, no te pierdas. No podrás comprender la maravilla de Globs si no bailas con nosotros. Te invito a ser feliz.
Primero recordó que la prima le había dicho lo mismo un rato antes aunque Caril se lo decía muy en serio. Le pareció interesante la coincidencia y más interesante todavía le resultaba la posibilidad de comprender La Fiesta de Globs, el juego y todo lo demás - que según Caril era una maravilla -.
...aravilla, anotó, y dio vuelta la hoja.
-¿Estás escribiendo un cuento, verdad ?
-Lo estamos inventando entre todos, respondió Primero, mirando a sus amigos que jugaban junto a una fuente.
-¿Habrá lugar en él para una profesora de baile ?, le preguntó acariciándole nuevamente la mejilla.
-Ya lo tienes, respondió Primero, un poco ruborizado.
-Entonces los espero mañana, dijo Caril. Yo les enseño el baile de Globs y ustedes me hacen lugar en el cuento. ¿De acuerdo ?
-De, de..., de acuerdo, dijo Primero con la ceja en el lugar, apurándose a escribir, rascándose la cabeza, y buscando a sus amigos con la mirada. No los veo, agregó, preocupado.
-No, no te preocupes, seguro que están hablando con los pájaros. Francisco los espera junto a la fuente todos los días a esta misma hora.
martes, 23 de octubre de 2007
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