martes, 23 de octubre de 2007

Capítulo siete

7

Camino al gran salón Francisco intentó un adelanto :
-En un principio, el asunto más o menos funcionaba. Lo más importante del juego eran la caja de tareas y las bolsas con globs. Cada uno debía conseguirse su tarea y de acuerdo a la tarea obtenía cierta cantidad de globs. Estos se cambiaban por muchas cosas, bueno..., por casi todo lo que había en el país de Globs.
-¿Jugaban a eso todo el tiempo ?, preguntó la prima.
-Muchas horas por día.
-Los globs los recibían todos juntos, anotó Primero apurando el cuento.
-No. Eso tienes que borrarlo, los globs los recibían a medida que desarrollaban las tareas.
-Las tareas no eran siempre las mismas, afirmó Primero.
-Eso puedes dejarlo, sonrió Francisco, las tareas se podían cambiar.
-Y los globs se cambiaban por casas, continuó Primero, perdón, por cosas.
-Y por casas también, por todo lo que se necesitara si se tenían suficientes globs.
-No suena tan complicado, dijo la prima, mientras bostezaba.
-La verdad que no, afirmó Francisco.
-¿Y entonces ?, preguntó Primero moviendo la lapicera en el aire.
-Entonces llegamos, dijo la prima.
-Entremos, sugirió Francisco.

Entraron. El Altísimo de la puerta ya no dijo “Adelante Adelante Bienvenidos” ni les ofreció cubiertos pero los dejó pasar. Al fondo se veía una sala muy iluminada con algunas personas que conversaban amigablemente. A la izquierda una gran escalera de mármol daba varias vueltas hacia el piso de arriba. Francisco se dirigió a la escalera.
-Iiiíbamos a la sala, recordó la prima bostezando otra vez, nos ibas a mostrar como se juega en Globs.
-Es que ahora, en la sala, tampoco entenderían nada.

Siguieron a Francisco por la escalera. Primero pensó que nunca había demorado tanto en entender de qué se trataba un juego. Estaba por quedar completamente aburrido.
-¿Adónde vamos ?, preguntó la prima
-Al archivo de videos, respondió Francisco.
Primero se entusiasmó. Recordó algunas películas que le habían gustado mucho y se imaginó que iban a ver alguna buena y a comer pastel.
-¿Qué película prefieres, prima ?, dijo con una sonrisa grandota.

Francisco ya había elegido una, la colocó en el aparato y encendió una gran pantalla.
Cerró la puerta.
-¿Porqué cierras la puerta ?, preguntó la prima. ¿Temes algún problema con el Altísimo ?
-No, ningún problema. Todas las películas que están pueden ser elegidas y al archivo puede entrar quien quiera.
¿Y entonces porqué cierras la puerta ?, insistió la prima.
-Porque sí, respondió Francisco, suavecito pero firme.

Los perros también se acomodaron. Bueno..., los perros no, bien mirado el perrito castaño era perrita y esperaba cachorros. Andando era el padre y también los esperaba.


El gato cazador no se movió de al lado de la puerta.

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