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Emprendieron el camino hacia la fiesta. Se fueron entusiasmando, estaba llenito de carteles luminosos, amorosos, muy vistosos : “NO SE PIERDA ESTA GRAN FIESTA” “SERA MUY FELIZ EN LA FIESTA DE GLOBS” “LAS PUERTAS DE ESTA FIESTA ESTAN ABIERTAS. LOS ESPERAMOS”
-Nos esperan, menos mal, dijo la prima.
-Parece que esperan a todo el mundo, dijo Primero. ¡Pero que fiesta tan graaande que tieeenen !
-Ah no, Primero, no empecemos, eso parece Caperucita Roja : ¡pero que orejas tan graaandes que tienes ! y este cuento es otro cuento.
-¡Siiiií, para inventaaarlo mejoooor !, respondió Primero imitando al lobo y haciendo reír a la prima.
-¡Adelante, adelante, bienvenidos ! exclamó un flaquito amablemente, de pie junto a un mostrador. Aquí tienen cucharitas, tenedor y servilletas. Es regalo de La Fiesta. Adelante. Bienvenidos.
Subieron por unas escaleras, dieron algunas vueltas y fueron a parar a un gran salón, luminoso, amoroso, muy vistoso.
-¡La piñata !, exclamó la prima como si hubiera descubierto un planeta.
-¡Y la torta !, agregó Primero investigando de lejos si tenía frutillas.
-Ya te dije primo, esto es como el cumpleaños de Cata.
-Parecido no es lo mismo, dijo Primero manteniendo su estilo.
-No. Por lo pronto no está Cata. Juajuajuá y juajuajuá.
A la prima se le cortó el juajuajuá cuando tropezó con un entrevero de por lo menos cinco habitantes que gateaban contra el piso como buscando algo.
-¿Qué buscan ?, preguntó Primero.
-Miguitas, contestó uno, muy pálido y suavecito.
-¿Miguitas ?, dijo Primero, ¿qué clase de miguitas ?
-Miguitas de torta.
-Sal y vuelve a entrar, dijo la prima, dile al flaco de la puerta que te de cucharita y tenedor como dios manda, así no andas tirado por el suelo buscando miguitas con los dedos.
-¿Cómo dios manda ? susurró Primero pensativo, ¿eres católica, prima ?
-Tengo una medallita de la Virgen de Lourdes que me regaló mi abuela cuando nací, respondió la prima, mirando espantada el entrevero de gente que había en el piso.
-Yo tengo una caja de música que me regaló un amigo de mi padre, continuó Primero, mirando espantado el entrevero de gente que había en el piso.
-Sí, soy un poco católica también, me parece..., dijo la prima que seguía espantada con el entrevero.
-¿Un poco católica tambieeeén ? ¿Y qué más ?, preguntó Primero, mirando asombrado a la prima que seguía espantada con el entrevero.
-Perdóname Primero : ¿este cuento es para hablar de religiones ?, preguntó la prima impaciente.
-No, hay muchas y se haría demasiado largo, respondió Primero con la ceja caída.
Y volvió a mirar el entrevero.
-¿Fuiste a buscar los cubiertos ?, le dijo al pálido suavecito.
-Mmmmm, ¿de dónde son ? preguntó este a su vez.
-Esteee, bueno..., nosotros... ¿cómo te llamas ?
-Francisco.
-¿Y si vamos los tres juntos y terminamos de presentarnos afuera ?, sugirió la prima.
-¡Vamos !, dijo Francisco. Creo que ustedes saben muy poco de este juego.
-Podrías explicarnos, pidió la prima con una sonrisa.
-Con muchísimo gusto, dijo Francisco. Vengan conmigo.
Salieron. La prima, Primero, Francisco, y dos perritos. El cielo estaba lindo, como casi siempre en cualquier parte, si se lo mira con ojos cariñosos.
martes, 23 de octubre de 2007
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