domingo, 21 de octubre de 2007

Capítulo veinticinco

25

Decidieron que iba a ser fácil regresar a casa y entonces fue muy fácil.
¡Tres, dos, uno ! y estaban en su casa.
Guardaron las hojas y los lápices, caminaron unos pasos hacia la escalerita y entraron por la puerta del jardín del fondo (de dónde nunca habían salido, por supuesto)
Miraron el reloj. Habían pasado horas desde que empezaron el juego.
Por suerte les habían dejado chocolate con bizcochos sobre la mesa de la cocina.
Se pusieron a merendar.
Al rato la prima se levantó y fue hacia la ventana que daba al frente.
-¡Mira Primero ! ¡Está por salir la luna !
Salieron al jardín y se sentaron a esperarla.
Los vecinos estaban de fiesta.
-¿Un cumpleaños ?, preguntó el primo cuando la vecina se asomó.
-No. ¡Estamos todos de fiesta ! ¡Por fin llegó ! ¡Es niña !
La prima corrió a abrazarla. -¡Te felicito mucho ! ¿Podemos verla ?
-Está con su padre. Ya mismo se las traigo.
Los vecinos no habían podido tener hijos de su cuerpo, y su corazón había decidido adoptar un bebé. Llevaban tanto en esa dulce espera que había pasado el tiempo de varios embarazos.
La vecina volvió feliz con la niña en los brazos.
-¡Es hermosísima ! exclamaron los primos emocionados.
-¿Cómo se llama ?
-Teresa.
-¿Me la prestas ? preguntó Primero.
-Sí, pero ten cuidado.
-Por supuesto, dijo, tomando la beba en sus brazos. Y ahí nomás le contó un cuento que le había inventado su padre que hablaba de flores y de pájaros y de lo maravilloso que era el mundo. La beba sonreía.
Se sentaron con ella a esperar la luna.

¡Riiinn ! sonó el teléfono. Primero fue a atender.
-¿Quieres jugar mañana de tardecita, prima ?
-Quiero.
-Eran los hermanitos, dijo Primero, cuando volvió al jardín. Dice Lulia que mañana va por su casa el Peque, que está escribiendo un cuento, y que se vienen los tres para aquí, para que lo inventemos juntos.
-Juajuajuá, río la prima. ¡Otro cuento ! ¡Buenísimo !

Primero sostenía a la beba en sus brazos. La prima comenzó a hacer palmas y a entonar una canción. El primo la acompañó.
“Cuando salgas, luna llena
haremos una fiesta en tu ventana
y en el horno haremos un pan
de tu tamaño” (*****)
-Oye primo, olvidamos utilizar el último acertijo. ¿Qué decía ?
-El último, el último, el último, repitió Primero. ¡Ya lo tengo !

Y colorado
y colorín
este cuento
no tiene FIN


¡Muuiaaauuuuuú !

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