21
Eligieron las calles más oscuras que encontraron a su paso. A lo lejos se escuchaban las sirenas.
-¿Crees que ya están yendo a socorrer a Caril ?, preguntó Primero.
-No lo sé, dijo la prima, pero apúrate.
-Es que no veo ni por dónde vamos.
-Creo que nos hemos perdido, consideró la prima.
-No sabemos de quien escapamos, no hemos recuperado el cuento, y nos hemos perdido, lamentó Primero.
-Entonces busquemos el lugar más oscuro entre esos árboles y sentémonos un rato a descansar.
Y eso hicieron. Se tiraron en el suelo boca arriba a contemplar el hermoso cielo de Globs, lleno de estrellas en la oscura noche. Dado que no sabían lo que ocurriría a continuación consideraron que no había razón alguna para no seguir esperando lo mejor.
-¡Ustedes !¡Aquí !, se oyó una voz.
-Sí. Nosotros aquí. ¿Y tú quien eres ? preguntó la prima.
-La que escribe el cuento.
-¡Un momentito ! Los que escribimos el cuento somos nosotros y lo peor es que lo hemos perdido.
-Sí, lo sé, se han metido en flor de lío.
-¿Cómo lo sabes ?, preguntó Primero.
-Esteee..., bueno...
-¿Y qué cuento escribes ?
-Un cuento en el que dos primos relatan lo que ocurre en un lugar con cien habitantes, un poco de memoria y otro poco...
-¡Espera ! ¡Ese lugar es Globs ! dijo Primero, y los primos podemos ser nosotros dos.
-¡Exactamente ! Eso es lo que quería decirles.
-Ay...primo, dijo la prima. ¡Cómo se está enredando todo esto ! ¿Crees que a los lectores les gustará ?
-No sé. Pregúntales.
-Ahora no, interrumpió la que escribe el cuento, tienen que salir de aquí antes de que llegue el día.
-No te veo ¿dónde estás ? ¿cómo te llamas ?, insistía, curiosa, la prima.
-¡No importa eso ahora ! Ya les he dicho que deben irse de aquí lo más rápido posible.
-Oye, creo que te conozco, dijo Primero, ¿acaso tienes un gato que se llama... ?
-He tenido varios gatos, respondió la que escribe el cuento con tono de sonreír. Pero deben irse ahora. Se dirigen hacia el sur por el camino de abedules hasta dar con el círculo tupido de eucaliptos. Lo atraviesan. Verán un claro entre los árboles y en el claro un árbol de copa excepcionalmente ancha. En la copa les he dejado un grandísimo nido al que podrán subir por una escalerilla de materiales naturales. Encontrarán en él una casita pequeña con todo lo que necesitan para pasar la noche. Y también una carta con otras instrucciones.
Ahora los dejo porque estoy apurada.
-¿Qué tienes que hacer a esta hora ? preguntó Primero que había simpatizado con la que escribe el cuento.
-Continuar escribiendo, por supuesto, respondió ella con aire contento. Hasta lueguito y hasta todos los momentos.
-Hasta todos los momentos, repitió la prima, encantada con ese modo de saludar.
-¡Y gracias !, agregó junto a Primero.
-¡Gracias a ustedes !, nos está quedando todo muy bien. Juajuajuá, rió, y no dijo más nada.
Los primos quedaron muy intrigados con esta vuelta inesperada del cuento, pero recordaron que tenían que llegar lo antes posible a la casa del nido del árbol del claro del bosque de los eucaliptos.
lunes, 22 de octubre de 2007
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